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Software de traducción. Apertium – Una alternativa al Salt 4.0 – I

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Hasta ayer a última hora de la noche, me he pasado casi dos días completos intentando que el “Salt 4.0” de la Generalitat Valenciana, funcionara en mi ordenador, con “Opensuse 12.2” como sistema Linux instalado; y LibreOffice Writter 3.5. Es cierto que los usuarios de Lliurex no deberían tener ningún problema en su instalación e integración en LibreOffice; pero todo se complica cuando uno se aparta de la distribución oficial del programa, y más cuando tu distribución Linux ni siquiera se basa en Debian – como es mi caso. En fin, después de mucho intentarlo, me he rendido. Resumiré los principales pasos dados y errores, para luego pasar a explicar una posible alternativa a ese traductor útil para aquellos que no pueden usar “Salt 4.0”.

Lo primero que hice fue descargarme los paquetes para Debian que la Generalitat proporciona en su página de descargas. Opensuse – al igual que otras distrubuciones basadas en rpm – no sabe qué hacer con dichos paquetes, así que los convertí en paquetes rpm usando Alien con la opción -c que permite incluir los scripts de instalación en el nuevo paquete rpm generado. Luego los instalé desde el gestor de paquetes de YaST, y aunque la instalación se efectuó, dos de los paquetes – (server; y ooo-addons) devolvieron errores. Después de muchas consultas en Internet, y de modificar algunos scripts logré que salt-server se iniciara al arrancar la computadora, y que las extensiones para LibreOffice se instalaran en él. Pero LibreOffice Writer no traduce nada porque señala que hay que iniciar salt-server, cuando ya está iniciado. En fin, mis conocimientos de informática llegan hasta donde llegan, y si algo hay de bueno en el Universo del Software Libre y del Código Abierto es que muchas veces hay otras alternativas.

En una de las muchas consultas que hice encontré una poderosa máquina de traducción que no se limita a la traducción del castellano al valenciano. Y me decidí a probarla, aún cuando eso significara compilar yo mismo el programa. El enlace a su interfaz web es la siguiente:

http://www.apertium.org/?lang=es

Ya dicha interfaz permite hacer muchas cosas:

  1. Escribir el texto directamente en el cuadro de edición y traducirlo.
  2. Traducir directamente un documento que ya hemos creado. Para ello, hay que hacer click en el enlace “traducción de documentos”, o escribir en vuestro navegador de Internet: “http://www.apertium.org/?id=translatedoc”. En ambos casos, os aparecerá la siguiente página:

Una vez ahí seleccionamos los idiomas de traducción (fuente – destino: en nuestro caso, (Spanish – Catalan (Valencian)), el tipo de documento de texto: (txt, html, rtf, odt), hacemos click en “Examinar” para buscar el archivo en nuestro ordenador o pendrive, y hacemos click en “Translate” para que lo traduzca. Si marcamos la poción de “Mark unknown words” las palabras que el traductor desconoce serán marcadas en el documento resultante mediante un “*”, lo cual nos facilitará su localización. Al hacer click en “Translate”, se genera un documento en el mismo formato en el que estaba nuestro archivo inicial llamado, en mi caso, “Translate.odt” que se puede guardar en el ordenador, o abrir directamente con LibreOffice.

En fin, decidid vosotros mismos. Yo prefiero guardar el archivo, pero eso depende de vuestra manera de trabajar y de cómo tenéis configurado LibreOffice – si yo lo abro directamente, el archivo se abrirá en modo sólo lectura…

Ésta es la primera de las opciones que tenemos para traducir un documento que ya tenemos escrito a otra lengua. Evidentemente dependemos de una conexión a Internet, y si el documento es extenso, la traducción puede llevar algún tiempo. El próximo día explicaré cómo compilar Apertium en nuestro ordenador y cómo utilizar un pequeño programa en Java para traducir según escribimos. Y en un tercero, cómo traducir el texto directamente en nuestro LibreOffice.

Sin embargo, quiero cerrar esta entrada con un pequeño recordatorio. Apertium es una plataforma de traducción automática. Y esto implica que las traducciones que obtengamos serán tanto más defectuosas cuanto más complejo sea el lenguaje que usamos en nuestro documento. Por lo tanto, es imprescindible revisarlas antes de publicarlas. No conviene olvidar nunca esto.

Autor: Netphilos

Profesor de Filosofía en un Instituto de Educación Secundaria en España. ABD en filosofía. Miembro del equipo de traducción al español de OpenSUSE. Editor de las categorías R. G. Collingwood y History of Aesthetics en philpapers.org.

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